12 Enero 2026

Unas 50.000 personas viven en exclusión en La Rioja, de las que 27.000 están en exclusión severa

Infancia, mujeres y personas migrantes concentran el mayor riesgo de exclusión en esta comunidad

Cáritas La Rioja ha presentado esta mañana el IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en La Rioja, una radiografía que confirma el avance de la fragmentación social y el ensanchamiento de la brecha entre quienes logran sostener una vida digna y quienes quedan atrapados en la precariedad. El estudio estima que en la comunidad unas 50.000 personas viven en exclusión social, de las que alrededor de 27.000 lo hacen en exclusión severa, el tramo de mayor vulnerabilidad.

El informe, que forma parte un estudio a nivel estatal, sitúa el análisis riojano en un contexto nacional de clase media en retroceso y de exclusión que no cede pese a las fases de recuperación económica. En La Rioja, la exclusión severa prácticamente se ha doblado respecto a 2018, mientras la integración plena crece, dibujando una sociedad más polarizada.

José Andrés Pérez, director de Cáritas La Rioja, ha puesto imagen a la dimensión humana de estas cifras: “Si todas las personas en exclusión en La Rioja se cogieran de la mano, formarían una cadena de unos 30 kilómetros, capaz de unir Logroño con Nájera. Detrás de estos números hay vidas bloqueadas y esfuerzos cotidianos por salir adelante”.

“Este informe describe un modelo social agotado que produce desigualdad, precariedad y fractura. No fallan las personas, falla el sistema. Tres de cada cuatro hogares en exclusión severa activan estrategias de inclusión –trabajan o buscan empleo, se forman, activan redes–, pero chocan con las barreras estructurales de un sistema que proclama derechos universales, pero restringe el acceso efectivo a ellos, especialmente en vivienda y salud. Necesitamos un cambio de rumbo valiente hacia una sociedad del cuidado, la interdependencia y la justicia social y ecológica. Eso exige instituciones públicas fuertes y una sociedad civil activa, capaces de cooperar en políticas que prevengan la exclusión desde su origen”, ha destacado el director de Cáritas La Rioja.

En la rueda de prensa también han intervenido Pedro Fuentes, coautor del informe y miembro del Equipo de Estudios de la Fundación FOESSA, y Carmelo Juárez, responsable de Comunicación Cristiana de Bienes de Cáritas La Rioja.

Pedro Fuentes ha ofrecido con detalle un diagnóstico de la realidad social en la región: “Desde 2018 hasta 2024, en La Rioja se observa que la exclusión social aumenta en 4,1 puntos, el deterioro se ha concentrado en las situaciones de mayor vulnerabilidad social: la exclusión social severa casi duplica su incidencia y pasa de afectar al 4,5 % de la población riojana en 2018, al 8,7 % en 2024. Hoy la exclusión social en La Rioja, al igual que en España, funciona sobre dos motores principales que se retroalimentan: la vivienda y el empleo. La vivienda expulsa del territorio y de una vida digna, a la vez que el empleo ha perdido su capacidad para rescatarnos de esa expulsión”.

Vivienda, el epicentro de la desigualdad

El estudio identifica la vivienda como epicentro de la desigualdad: en 2024, el 14,3 % de la población y el 11,6 % de los hogares en La Rioja presentaba algún problema de exclusión en esta dimensión. El 8 % de los hogares sufría gastos excesivos de vivienda, lo que significa que, descontados los gastos de vivienda, ese hogar queda con unos ingresos por debajo del umbral de la pobreza severa.

Alrededor de 10.000 personas estarían en una situación de vivienda insegura, y unas 26.000 personas en una vivienda inadecuada por problemas de habitabilidad, insalubridad o hacinamiento. La carestía del alquiler golpea con especial dureza a los hogares con menos ingresos: el 34,2 % de la población en riesgo de pobreza vivía de alquiler, el doble que en el conjunto de la población.

La vivienda se ha convertido en el cuello de botella de la integración social en La Rioja. Por ello, desde Cáritas La Rioja urgen a la creación de un parque estable de alquiler social y piden adecuar las ayudas a los costes reales, así como reforzar la coordinación entre políticas de vivienda y servicios sociales.

Empleo: se recupera, pero no siempre protege

La Rioja crea empleo y estabiliza parte del mercado laboral, pero la mejora no se traslada con la misma intensidad a los hogares. “Entre 2018 y 2023 el salario medio bruto mensual creció un 20 %; sin embargo, descontada la inflación, el avance real se reduce a apenas un 3 %. Resultado: hay más trabajo, pero una parte de la población sigue en la cuerda floja”, ha expuesto el experto de Cáritas Española.

La precariedad tampoco desaparece. Un 12 % de los hogares presenta algún indicador de exclusión laboral; destacan la parcialidad involuntaria y la inestabilidad laboral grave (≈4 %). “De ahí la paradoja: la recuperación del empleo convive con el crecimiento de la exclusión. Por estos motivos, las políticas de inclusión deben actuar en dos frentes complementarios: apoyo efectivo a las personas desempleadas y mejora de la calidad del empleo (reducir parcialidad e inestabilidad, elevar salarios en términos reales y reforzar la protección). Así el trabajo volverá a ser un verdadero motor de integración”, ha afirmado.

La erosión de la equidad en el cuidado de la salud

En 2024, un 10 % de la población riojana –más de 35.000 personas– se encontraba afectada por algún problema de exclusión social en la dimensión de la salud, y la causa principal es económica. Un 7 % de los hogares no podía comprar medicación ni mantener tratamientos. Las carencias se concentran en prestaciones con copago o fuera de la cartera pública, como odontología, con necesidades sin cubrir en el 45 % de la población; prótesis dentales, inasumibles para el 28 %; y gafas/audífonos, fuera del alcance del 24 %. Además, un 6 % no accede a terapia psicológica por su coste.

Los rostros de la exclusión

La exclusión social en La Rioja tiene rostros reconocibles. El primero está marcado por el origen y la nacionalidad. Como ha precisado Pedro Fuentes, “las tasas de exclusión entre las personas con nacionalidad extranjera se sitúan en torno al 60 %, seis veces más que entre quienes tienen nacionalidad española”. Este diferencial evidencia que la irregularidad administrativa, las barreras en el acceso a la vivienda y la discriminación en el mercado laboral multiplican el riesgo para la población migrante.

El segundo rostro es el de la infancia y la juventud, donde la vulnerabilidad es singular. “Entre los menores de 18 años la exclusión alcanza el 28 %, cinco veces más que entre las personas mayores de 65 años (6 %)”, ha concretado. El impacto se agrava en los hogares con niños: los hogares con dos o más menores presentan una incidencia del 34 %, frente al 8 % de los hogares formados solo por adultos, y los hogares con menores representan el 69 % de toda la población excluida en la comunidad. “Cuando hay menores en casa, cualquier fragilidad en ingresos o vivienda se convierte en una barrera estructural para la inclusión”, ha añadido.

La juventud se ve además atrapada por un mercado laboral que penaliza su entrada y continuidad. En palabras de Fuentes, “la tasa de paro entre los menores de 30 años ronda el 22 %, más del doble que la tasa general (10 %)”. A ello se suma la inestabilidad laboral –parcialidad e intermitencia–, que merma la capacidad de ahorro, y el encarecimiento de la vivienda, factores que “retrasan la emancipación y prolongan trayectorias de precariedad, incluso entre jóvenes ocupados”. El resultado es una generación que, pese a formarse y trabajar, no logra consolidar proyectos de vida autónomos sin apoyos eficaces en empleo y vivienda.

Pobreza y garantía de ingresos: lo que mejora y lo que falta

Desde 2019, el riesgo de pobreza ha pasado del 12 % al 19 % en 2024 (unas 62.000 personas), y la pobreza severa del 5,7 % al 6,5 % (en torno a 21.000). El sistema de garantía de rentas no acompasa esta realidad: a los cuatro años de su puesta en marcha, el IMV solo alcanza al 66 % de quienes viven en pobreza severa en La Rioja, y la renta mínima autonómica ha reducido su cobertura del 1,84 % (≈2.300 titulares en 2018) al 0,61 % (≈1.000 en 2023).

En palabras de Pedro Fuentes: “La comunidad crece en pobreza mientras la cobertura de las rentas mínimas se debilita y la información sigue siendo una barrera crítica. Reforzar la renta mínima autonómica como complemento funcional del IMV es una prioridad si queremos reducir privación y llegar a quien más lo necesita”.

Presentación pública del IX Informe FOESSA

El responsable de Comunicación Cristiana de Bienes de Cáritas La Rioja, Carmelo Juárez, ha contextualizado el IX Informe FOESSA: “Este estudio es el resultado de un trabajo coral de casi 500 personas: 180 investigadores de 51 universidades y centros y más de 300 profesionales de campo. En La Rioja, se han realizado 556 encuestas a hogares (1.260 personas), dedicando más de una hora a cada entrevista para conocer de cerca condiciones de vida y dificultades cotidianas. FOESSA no solo habla de pobreza, habla de exclusión social, un fenómeno multidimensional que acumula barreras en empleo, ingresos, vivienda, salud, participación y redes sociales”.

Además, Carmelo Juárez ha recordado que, para acercar estos resultados a la ciudadanía, Cáritas La Rioja celebra unas jornadas de presentación del IX Informe este mismo lunes, 12 de enero, y el martes 13 de enero, a las 19:00 h, en el Centro Fundación Ibercaja La Rioja (Plaza Diversidad, 2. Logroño). “Esta tarde, Pedro Fuentes presentará los datos y claves del Informe en La Rioja; y mañana, Javier Burón, director gerente de NASUVINSA (Navarra de Suelo y Vivienda), ofrecerá la ponencia ‘La vivienda: factor clave en la inclusión/exclusión social’. La entrada es libre y gratuita hasta completar el aforo. Animamos a todos los ciudadanos a asistir y conocer la realidad que atrapa a miles de personas en nuestra comunidad”, ha declarado el portavoz.

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