06 Julio 2026

Sostener el bienestar: valores compartidos y fracturas sociales en la España actual

La Fundación FOESSA analiza los valores que sostienen el Estado de Bienestar y los retos sociales que dificultan una sociedad más justa.

Igualdad material, dignidad humana, solidaridad efectiva, cohesión social, participación democrática, confianza institucional y reconocimiento de la diversidad, nuestros pilares

En la Fundación FOESSA publicamos el libro Sostener el bienestar: valores compartidos y fracturas sociales en la España actual. Sus diferentes capítulos ofrecen un panorama riguroso y plural de los valores sociales, económicos, jurídicos, culturales y simbólicos que configuran el marco normativo y práctico del Estado de Bienestar en España. Estos han sido elaborados por 15 investigadores y han servido de base para la construcción del capítulo 5 del IX Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España, coordinado por Francisco Javier Lorenzo, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y María Silvestre, de la Universidad de Deusto.

A la luz de los trabajos que componen este volumen, se revela con claridad que un modelo de bienestar verdaderamente redistributivo y justo debe sostenerse sobre valores fundamentales como la igualdad material, la dignidad humana, la solidaridad efectiva, la cohesión social, la participación democrática, la confianza institucional y el reconocimiento de la diversidad. Estos principios no deben limitarse a enunciados normativos, sino traducirse en prácticas, políticas y culturas cívicas inclusivas. Sin embargo, los datos empíricos analizados advierten que todavía estamos lejos de alcanzar una convergencia plena entre los ideales y las realidades. Persisten brechas significativas entre los valores declarados y las conductas individuales; la igualdad jurídica convive con regímenes de derechos desiguales, especialmente en materia de extranjería; las redes sociales y asociativas están fragmentadas por la desigualdad estructural; y los marcos mediáticos y políticos no siempre favorecen una narrativa de justicia redistributiva. A pesar de ello, también se constata un amplio respaldo ciudadano al Estado de Bienestar y una conciencia cada vez más extendida sobre la necesidad de reforzar sus pilares. Este horizonte de aspiración, tensionado por obstáculos estructurales y culturales, nos sitúa en un terreno intermedio: poseemos las bases normativas y sociales para construir un modelo más justo, pero aún resta un importante trayecto en la institucionalización coherente de esos valores como praxis política y ética colectiva.