FOESSA y Plataforma de Infancia publican un informe que sitúa la exclusión social infantil en el centro del análisis
Un estudio con datos de EINSFOESSA revela que cerca del 30% de la infancia en España vive en situación de exclusión social.
Casi 3 de cada 10 niños, niñas y adolescentes en España viven en exclusión social, según un estudio basado en datos de EINSFOESSA
La Fundación FOESSA comparte la publicación del informe La exclusión social desde una perspectiva de infancia, elaborado por la Plataforma de Infancia a partir de los microdatos de la Encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales (EINSFOESSA), con el asesoramiento de los equipos de inclusión e incidencia de Cáritas Española. El trabajo supone una aportación relevante para profundizar en el conocimiento de la realidad social de la infancia y pone de relieve el valor de la colaboración entre organizaciones para interpretar fenómenos complejos, afinar el diagnóstico social y orientar respuestas transformadoras.
El informe pone cifras a una realidad preocupante: en España, la exclusión social afecta al 29 % de niñas, niños y adolescentes, frente al 17 % de las personas adultas. El dato no solo confirma la mayor exposición de la infancia a la vulnerabilidad, sino que evidencia una brecha intergeneracional persistente, que convierte la edad en un factor de desigualdad social. En otras palabras, la infancia aparece sobrerrepresentada en los procesos de exclusión, lo que obliga a leer este fenómeno no como una suma de situaciones individuales, sino como una expresión de desequilibrios estructurales que atraviesan a los hogares.
Uno de los principales aportes del estudio es precisamente su mirada multidimensional. La metodología FOESSA permite analizar la exclusión más allá de la pobreza monetaria y observar cómo se entrecruzan factores económicos, relacionales y residenciales en la producción de la desigualdad social. Desde esa perspectiva, el informe muestra que la exclusión infantil se intensifica en determinados contextos sociales: alcanza al 84% de la infancia gitana, al 54% de la infancia de origen migrante y al 40% de los hogares en los que hay personas con discapacidad. Más que situaciones aisladas, estos datos reflejan la acumulación de desventajas que se concentra en determinados grupos y perfiles familiares.
La investigación también subraya el peso de la organización social de los cuidados. Cuando la madre asume en solitario el rol principal de cuidado, la exclusión social es más frecuente; cuando existe corresponsabilidad, el riesgo se reduce de forma significativa. Esta relación muestra hasta qué punto las condiciones de bienestar infantil dependen también de cómo se distribuyen las responsabilidades dentro del hogar y de los apoyos sociales disponibles. Junto a ello, la vivienda aparece como otro de los grandes ejes de desigualdad: los problemas residenciales afectan ya al 36% de los hogares en exclusión, con consecuencias directas en la estabilidad y el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.
Las privaciones materiales que describe el informe revelan, además, cómo la exclusión se traduce en restricciones concretas en la vida cotidiana. Más de la mitad de los hogares en exclusión, el 53%, ha tenido que recortar gastos básicos como la luz, el agua o la calefacción; el 50% expresa preocupación por no disponer de alimentos suficientes y el 44% no puede acceder a una alimentación sana y nutritiva. Además, el 80% de estos hogares ha tenido que reducir actividades de ocio, un dato que remite no solo a una carencia económica, sino también a una desigualdad en el acceso a espacios de participación, socialización y desarrollo personal.
Para la Fundación FOESSA, esta publicación pone de manifiesto el valor de la colaboración entre entidades para generar conocimiento social riguroso y útil para la acción. El trabajo conjunto con la Plataforma de Infancia y Cáritas Española refuerza una convicción compartida: comprender mejor la realidad de la infancia más vulnerable es un paso imprescindible para impulsar respuestas sociales y políticas capaces de transformarla.